Sentado sobre mi toalla, la cual me protege de la arena, mirando al mar junto a un gran hombre no ilustre (miren el link), al tanto que él se plantea por qué no ha vuelto a escribir desde que ganó aquel concurso de poesía, mi cabeza crea un flash back y me transporta a un café concierto, un tiempo atrás, charlando con otro de esos no ilustres que tanto dedican a la literatura por diversión, pero anhelando algo que a nuestros ojos es todo nebulosa.
¿Dónde quiero llegar? A lo complicado que es sentirte a gusto construyendo con palabras y poder sacar lo que uno lleva dentro. El trabajo, la familia, el ocio, y todas aquellas necesidades artificiales que esta sociedad del comercio nos crea, hacen casi imposible dedicarse a ello. Sobre todo a los mas noveles y benjamines en el arte de la escritura...
... y si tienes tiempo las puertas están cerradas.
..,


